PARÍS — A miles de kilómetros de Colombia, en una ciudad que le ofreció refugio después de años de amenazas y persecución, Daniel Fernando Mejía Lozano pensó que finalmente había dejado atrás los riesgos que acompañan al periodismo de investigación en América Latina. Pero en las últimas semanas, asegura, la sensación de seguridad se ha resquebrajado.

El periodista colombiano, exiliado en Francia desde 2022, afirma haber recibido amenazas de muerte después de ser incluido entre los catorce periodistas que el candidato presidencial colombiano Abelardo de la Espriella dijo tener identificados y a quienes calificó públicamente como “activistas” durante una entrevista radial.

Para Mejía Lozano, quien durante más de dos décadas ha investigado casos relacionados con corrupción, narcotráfico, crimen organizado y abuso de poder para diferentes medios de Iberoamérica, los señalamientos públicos representan algo más que una confrontación política.

Periodista Daniel Mejía Lozano en la UNESCO defendiendo la libertad de prensa

«Las amenazas contra la libertad de expresión no comienzan con las balas», dice desde París. «Empiezan con la estigmatización, con las campañas de desprestigio y con la construcción de enemigos públicos».

Los pronunciamientos del candidato se produjeron después de la publicación de investigaciones periodísticas sustentadas en documentos, testimonios y fuentes directas. Entre ellas figura un trabajo relacionado con el empresario David Murcia Guzmán, fundador de DMG, para el cual el periodista asegura haber mantenido comunicación con el empresario desde prisión y con miembros de su equipo jurídico, contrastando la información con otras fuentes independientes y con investigaciones previamente difundidas por medios reconocidos sobre las relaciones del candidato con Alex Saab y otras figuras vinculadas a escándalos financieros.

Daniel Mejía Lozano durante una conferencia sobre periodismo de investigación en la UNESCO

«La función del periodismo no consiste en condenar a nadie», afirma. «Nuestro deber es investigar, verificar y publicar información que sea relevante para la sociedad».

Sin embargo, sostiene que después de las denuncias y declaraciones públicas del aspirante presidencial comenzaron a llegar mensajes amenazantes. Según explica, algunos de ellos contienen referencias explícitas al lugar donde reside actualmente bajo el sistema de protección internacional otorgado por Francia.

Las amenazas, asegura, fueron puestas en conocimiento de las autoridades francesas y denunciadas formalmente ante la Policía. Los mensajes recibidos y las copias de las denuncias, afirma, se encuentran documentados y pueden ser puestos a disposición de los medios de comunicación interesados para su verificación.

Daniel Mejía Lozano en la sede de la UNESCO en París denunciando amenazas contra periodistas

El episodio revive una preocupación recurrente en Colombia, uno de los países donde históricamente el ejercicio del periodismo ha estado marcado por la violencia, las amenazas y la presión contra quienes investigan asuntos relacionados con el poder político y económico.

Para Mejía Lozano, el hecho de que un dirigente con aspiraciones presidenciales identifique públicamente a periodistas y los descalifique resulta especialmente inquietante en un contexto donde las palabras han precedido, en numerosas ocasiones, a episodios de intimidación y violencia.

Aunque vive en Francia, sostiene que el exilio no ha significado el fin del peligro.

«Pensé que la distancia me había puesto a salvo», dice. «Pero hoy comprendo que las fronteras no detienen las amenazas cuando la estigmatización se convierte en una forma de señalamiento público».

Desde París, ciudad que se convirtió en refugio y símbolo de una nueva vida, el periodista colombiano asegura que hace pública su situación no solo por su seguridad personal, sino porque considera que la libertad de prensa constituye una cuestión que trasciende fronteras.

«Lo que está en juego», concluye, «no es únicamente la vida de un periodista, sino el derecho de una sociedad a ser informada».

By Unidad Investigativa

La unidad investigativa de la Revista Senxura funciona como un equipo especializado dentro de la redacción dedicado a producir reportajes de profundidad sobre temas de interés público. Su trabajo se basa en la recopilación rigurosa de datos, revisión de documentos, entrevistas a múltiples fuentes y verificación cruzada de la información para garantizar su veracidad. A diferencia de la cobertura diaria, esta unidad desarrolla investigaciones durante semanas o meses, enfocándose en asuntos como corrupción, crimen organizado, política y derechos humanos. Además, combina técnicas de periodismo tradicional con herramientas de análisis de datos y, en algunos casos, colaboraciones internacionales, con el objetivo de revelar información relevante que contribuya al debate público y a la rendición de cuentas.