Portada o imagen principal de la presentación del libro Un grito en París en Hamburgo

El periodista y escritor colombiano Daniel Fernando Mejía Lozano presentó en Alemania una obra que reúne las historias de vida de líderes políticos, periodistas, escritores, defensores de derechos humanos y víctimas que han dejado huella en nuestro tiempo. El encuentro congregó a lectores de cinco países y rindió homenaje al maestro Alfredo Molano.

Hamburgo, Alemania. En una ciudad definida históricamente por su puerto y por la llegada de viajeros procedentes de distintas partes del mundo, un libro escrito desde el exilio encontró un nuevo lugar para contar su historia. El pasado 15 de agosto, el periodista y escritor colombiano Daniel Fernando Mejía Lozano presentó Un grito en París en Mario Ristorante Pizzería, durante una jornada que reunió literatura, memoria, periodismo y gastronomía italiana.

El encuentro contó con un público diverso, integrado por asistentes procedentes de Ucrania, Portugal, Alemania, Colombia y México. Esa presencia internacional transformó la presentación en una conversación entre culturas y experiencias distintas, conectadas por asuntos universales como el desarraigo, la libertad de expresión, los conflictos políticos y la defensa de los derechos humanos.

Mejía Lozano compartió algunos fragmentos de la obra y habló sobre el proceso de investigación y escritura que desarrolló durante tres años entre París, Madrid, Bogotá y Lima. El autor, quien vive exiliado en Francia desde 2022, explicó cómo la distancia de Colombia terminó convirtiéndose en un punto de observación para reconstruir las historias y heridas del país que tuvo que dejar atrás.

Publicada por la editorial española Círculo Rojo, Un grito en París es una obra de no ficción literaria de 386 páginas. El libro combina entrevistas, perfiles y crónicas para construir un relato sobre el exilio, la persecución política, la represión contra la prensa, la migración forzada y los grandes conflictos que atraviesan al mundo contemporáneo.

Por sus páginas pasan expresidentes, dirigentes políticos, escritores, periodistas, defensores de derechos humanos y víctimas. Entre las personalidades entrevistadas se encuentran José Luis Rodríguez Zapatero, Ernesto Samper, Francisco Santos, Otto Sonnenholzner, Claudia López, Iván Cepeda, Miguel Uribe, Abelardo de la Espriella, Cristina del Valle, Selva Almada y Aurélia Khazan, autora del prólogo en francés.

Aunque la obra tiene como punto de partida la experiencia colombiana, su mirada se extiende hacia Europa y otros escenarios internacionales. El drama humanitario de Gaza, la situación de las víctimas, la libertad de prensa y las consecuencias personales de la persecución ocupan un lugar central en una narración que se mueve entre el periodismo y la literatura.

Alfredo Molano, la voz que atravesó la tarde

Uno de los momentos más emotivos de la presentación fue la lectura del capítulo dedicado al periodista y escritor Alfredo Molano, considerado uno de los grandes maestros de la crónica colombiana.

Durante décadas, Molano recorrió las zonas rurales del país para escuchar y narrar las historias de campesinos, colonos, desplazados y víctimas de la violencia. Su obra demostró que la historia de Colombia no podía comprenderse únicamente desde Bogotá o desde las instituciones, sino que era necesario caminar por sus territorios y escuchar a quienes habían sido excluidos de los grandes relatos nacionales.

La lectura realizada en Hamburgo recuperó esa concepción del oficio periodístico: viajar, observar, escuchar y darles un lugar central a las voces que el poder suele dejar al margen. A miles de kilómetros de Colombia, la figura de Molano volvió a recordar que el periodismo también puede ser una forma de preservar la memoria.

La jornada fue igualmente una reflexión sobre el papel del escritor que trabaja lejos de su país. Para Mejía Lozano, escribir desde el exilio significa reconstruir mediante las palabras aquello que la distancia amenaza con borrar, pero también crear puentes entre América Latina y Europa.

Una tarde toscana en Hamburgo

La presentación se desarrolló en un ambiente cercano, alrededor de los libros, la conversación y la comida italiana. El autor agradeció especialmente a Diana por abrir las puertas de Hamburgo y hacer posible lo que describió como una tarde toscana de literatura, amistad y buena mesa.

Más que un acto protocolario, el encuentro permitió que los asistentes dialogaran sobre el contenido del libro y sobre las experiencias humanas que acompañan el exilio. La presencia de personas de cinco países confirmó que temas como la guerra, la migración y la pérdida del territorio de origen no pertenecen exclusivamente a una nación.

Para alguien procedente de Ucrania, Colombia, México, Portugal o Alemania, la palabra “exilio” puede despertar recuerdos y significados diferentes. Sin embargo, durante la presentación, esas experiencias encontraron un punto común en la literatura.

Un ejemplar para el Instituto Cervantes

Como parte de su visita a Alemania, un ejemplar de Un grito en París fue donado al Instituto Cervantes de Hamburgo. La entrega busca acercar la obra a nuevos lectores interesados en la literatura en español, el periodismo latinoamericano, la memoria y los derechos humanos.

La donación representa una nueva etapa en el recorrido europeo del libro, que ya ha llegado a ciudades como Barcelona, París y Luxemburgo. La obra también ha sido depositada en bibliotecas y presentada en diferentes espacios culturales, como parte del propósito del autor de ampliar el alcance de los testimonios reunidos durante su investigación.

Para un libro concebido lejos del país natal de su autor, ingresar a instituciones culturales europeas tiene un significado especial: permite que las historias surgidas en Colombia dialoguen con públicos internacionales y que la experiencia del exilio deje de ser únicamente una pérdida para convertirse en un punto de encuentro.

Los libros también cruzan fronteras

La presentación en Hamburgo confirmó que los libros pueden viajar de una manera diferente a sus autores. Cruzan fronteras sin pasaportes, llegan a lectores de lenguas y nacionalidades distintas y permanecen en lugares donde sus historias pueden ser descubiertas muchos años después.

Un grito en París nació de una experiencia personal de persecución y desplazamiento, pero busca superar el testimonio individual. Su propósito es documentar una época, escuchar a quienes han vivido sus conflictos y defender la memoria frente al silencio.

Al finalizar la jornada en Hamburgo quedó la imagen de una obra que continúa su recorrido por Europa. Un libro colombiano escrito desde Francia, publicado en España, presentado en Alemania y compartido con lectores de cinco nacionalidades.

En ese itinerario, el exilio dejó de aparecer solamente como una condena geográfica. Por una tarde, entre la voz de Alfredo Molano, las conversaciones de los asistentes y el ambiente de una mesa italiana, se convirtió en un territorio de memoria.

By Unidad Investigativa

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