París. En un contexto internacional marcado por la transformación tecnológica, la automatización del empleo y la necesidad de formar talento para una economía cada vez más competitiva, Colombia ha comenzado a proyectar una de sus instituciones más emblemáticas más allá de sus fronteras. Al frente de ese proceso se encuentra Jorge Eduardo Londoño Ulloa, director general del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), cuya administración ha buscado consolidar a la entidad como un referente latinoamericano de formación profesional, innovación y cooperación internacional.
Durante décadas, el SENA fue reconocido principalmente por su impacto dentro de Colombia. Sin embargo, en los últimos años la institución ha iniciado un proceso de internacionalización que pretende convertir su modelo de educación técnica gratuita en un referente para organismos multilaterales y agencias de cooperación.
La estrategia impulsada por Londoño parte de una premisa sencilla: la formación para el trabajo ya no puede entenderse únicamente como una política educativa. En un escenario de transición energética, digitalización, inteligencia artificial y cambios acelerados del mercado laboral, la capacitación técnica se ha convertido en un instrumento de competitividad económica y cohesión social.
Del ámbito nacional al reconocimiento internacional
Uno de los hitos más visibles de esta nueva etapa fue la participación del director del SENA en el Foro de Desarrollo Local de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), donde presentó la experiencia colombiana como un modelo de formación con impacto territorial.
En ese escenario, Londoño expuso una cifra que explica la dimensión de la entidad: el SENA presta servicios gratuitos de formación y certificación a millones de colombianos cada año y mantiene presencia en la totalidad del territorio nacional, convirtiéndose en una de las instituciones de educación para el trabajo más grandes de América Latina.
Su intervención permitió posicionar al SENA ante representantes de gobiernos europeos, organismos multilaterales y especialistas internacionales en empleo, productividad y desarrollo económico.
Una institución que fortalece la cooperación internacional
La gestión de Jorge Eduardo Londoño también ha profundizado la política de cooperación internacional del SENA.
Durante su administración se han fortalecido alianzas estratégicas con agencias de cooperación, universidades e instituciones técnicas de diferentes países para impulsar programas de innovación, transferencia tecnológica, actualización de instructores y formación especializada.
Entre las relaciones de mayor relevancia se encuentra el trabajo desarrollado con la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), considerada una de las organizaciones de cooperación técnica más importantes del mundo.
Estos intercambios permiten incorporar nuevas metodologías de enseñanza, fortalecer la innovación aplicada y preparar talento humano bajo estándares internacionales.
Ciencia, tecnología e innovación como política pública
Más allá de la cooperación, uno de los cambios estructurales impulsados por Londoño ha sido orientar el SENA hacia una mayor integración entre formación técnica, investigación aplicada, ciencia y desarrollo tecnológico.
La administración ha promovido el fortalecimiento de laboratorios especializados, ambientes de aprendizaje de alta tecnología y procesos de innovación que buscan responder a las necesidades reales del sector productivo colombiano.
Esta visión pretende reducir la brecha entre la academia y la industria, una preocupación compartida por organismos internacionales como la OCDE, el Banco Mundial y la Organización Internacional del Trabajo.
La transformación del campo colombiano
Otro de los ejes centrales de la administración ha sido el fortalecimiento del desarrollo rural.
Bajo la dirección de Jorge Eduardo Londoño, el programa AgroSENA adquirió un papel estratégico dentro de la institución mediante el impulso de proyectos orientados a la economía campesina, la soberanía alimentaria, la agricultura sostenible y el emprendimiento rural.
La iniciativa busca que la formación técnica llegue a regiones históricamente excluidas y contribuya a mejorar la productividad agrícola mediante transferencia de conocimiento y asistencia especializada.
Más infraestructura para ampliar oportunidades
La expansión de la infraestructura educativa también hace parte del balance de gestión.
La construcción e inauguración de nuevas sedes, entre ellas la moderna infraestructura del SENA en Soacha, representa una apuesta por ampliar la cobertura y ofrecer espacios dotados con laboratorios tecnológicos, ambientes especializados y mejores condiciones para miles de aprendices.
El crecimiento físico de la institución ha sido acompañado por programas orientados a fortalecer la capacitación permanente de instructores y actualizar los contenidos académicos frente a las nuevas demandas del mercado laboral.
El SENA como modelo latinoamericano
Quizá uno de los mayores logros internacionales de Jorge Eduardo Londoño ha sido posicionar nuevamente al SENA como una experiencia de interés para América Latina.
La combinación de formación gratuita, certificación de competencias laborales, apoyo al emprendimiento, desarrollo territorial y cooperación internacional ha convertido a la institución en un caso de estudio para diferentes organismos multilaterales.
Su participación en espacios internacionales ha permitido mostrar que la educación técnica puede desempeñar un papel determinante en la reducción de desigualdades, la generación de empleo y el fortalecimiento de la productividad.
Un liderazgo con proyección internacional
En una época en la que la competitividad de los países depende cada vez más del conocimiento y del talento humano, la gestión de Jorge Eduardo Londoño busca proyectar al SENA como un actor relevante dentro de la agenda internacional sobre educación técnica y desarrollo sostenible.
La internacionalización de la institución, el fortalecimiento de la cooperación con agencias extranjeras, la apuesta por la innovación tecnológica, el impulso al desarrollo rural y la ampliación de oportunidades educativas configuran una administración que ha procurado trascender el ámbito nacional para insertar al SENA en las grandes discusiones globales sobre empleo, productividad e inclusión.
Mientras numerosos sistemas educativos del mundo enfrentan el desafío de adaptarse a los cambios tecnológicos y económicos, Colombia intenta posicionar uno de sus mayores activos institucionales como un modelo de formación con vocación internacional. En ese proceso, Jorge Eduardo Londoño ha asumido el reto de convertir al SENA no solo en una entidad de capacitación, sino en un instrumento de cooperación, desarrollo e integración con el mundo.
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